Guía
Paso a paso por la app, en el mismo orden que la ayuda de la propia aplicación.
Leer másAbajo están las preguntas que más se hacen. Si la tuya no aparece, escribe sin problema.
Escribe a appsbeheerder@lichtgolf.nl. Indica qué dispositivo usas, qué versión de la aplicación (aparece al final de los ajustes) y qué ocurrió exactamente. Con esas tres cosas casi siempre se encuentra el problema a la primera.
Comprueba primero si es un formato que se puede leer; la lista está en la página Tipos de código.
Procura además que haya luz suficiente, sujeta el dispositivo quieto y llena el visor con el código sin acercarte demasiado. Si lees un código de la pantalla de un teléfono, sube el brillo de esa pantalla.
EAN-2, EAN-5, Telepen y RM4SCC se pueden crear, pero no volver a escanear. Eso depende del reconocimiento de códigos del sistema operativo, no de la aplicación.
ISBN, ITF-14 y GS1-128 sí se leen, pero la aplicación los llama entonces EAN-13, ITF y Code 128, porque técnicamente eso son. Al elegir el formato la aplicación avisa de ello.
Es el dígito de control. Un EAN-13 consta de doce dígitos más un decimotercero calculado a partir de los otros doce. Si lo escribes tú, la aplicación lo comprueba en lugar de añadirlo.
Lo mismo ocurre con EAN-8, UPC-A, UPC-E, ISBN e ITF-14. Más sobre esto en la página Tipos de código.
Entonces la entrada es todavía demasiado corta para el formato elegido. La aplicación se calla a propósito, porque seguir escribiendo lo resuelve. Debajo del campo sí va contando, por ejemplo 9 de 12 dígitos, para que veas por dónde vas.
No existe. Lo que escribes aparece al momento como código en pantalla. Conservarlo sí es un paso aparte, con el botón Añadir al historial debajo del código. Sin ese paso, cada tecla dejaría una fila en el historial.
Cifrado en tu propio dispositivo, en la carpeta privada de la aplicación. No se envía nada a ningún servidor. Puedes borrar entradas sueltas o todas de una vez. Cómo funciona el cifrado está en la página Seguridad.
No. Esa acción también sustituye la clave, precisamente para que no se pueda recuperar nada. Por eso se avisa antes.
Es a propósito. La clave de la caja fuerte solo se libera tras la autenticación y después no se queda en la memoria. Si la aplicación la retuviera, el cierre no sería más que una pantalla delante de la puerta.
Hacen falta dos cosas: un bloqueo de pantalla en el dispositivo (PIN, patrón, contraseña o huella) y Android 10 o posterior. Si falta alguna de las dos, la aplicación no crea ninguna caja fuerte: llamar caja fuerte a algo con la puerta abierta no sirve de nada.
Cuando se añade una huella o un escaneo facial al dispositivo, Android descarta la clave de la caja fuerte. Es intencionado: de lo contrario, quien conozca tu PIN podría añadir un dedo propio y llegar a tus entradas.
Lo que había queda ilegible; solo una copia de seguridad lo devuelve. La aplicación avisa de esto antes de que empieces a usar la caja fuerte.
Porque la caja fuerte está detrás de tu huella, y la aplicación solo la pide cuando se la pides tú. Si el campo de búsqueda mirara también dentro de la caja fuerte, cada búsqueda pediría tu dedo. La caja fuerte tiene su propia lupa, y esa aparece solo cuando la has abierto.
Entonces ese archivo ya no se puede abrir, tampoco por quien desarrolla la aplicación. La contraseña no se guarda en ninguna parte; no hay nada que recuperar ni restablecer. Justo eso es lo que hace que la copia valga algo.
La caja fuerte de entradas, el escaneo en lote con una lista a Excel, guardar como SVG o PDF, un PNG a 2048 píxeles, un logo desde un archivo y leer códigos de un PDF compartido. Todo lo demás es gratis.
Es una única compra de 4,95 euros dentro de la aplicación. No hay anuncios ni suscripción. Google Play muestra el importe en la moneda de tu país. La lista completa está en la página Precio.
Toca Restaurar compras, debajo del botón de compra en la pantalla de ayuda. La aplicación vuelve a preguntar a la tienda qué hay a nombre de tu cuenta. Si así no funciona, escribe un correo; no hace falta que pongas la dirección de tu cuenta de Google, no la necesito.
No. La compra va ligada a tu cuenta de Google. Instala la aplicación con la misma cuenta y toca Restaurar compras.
Sí. En Ajustes está el interruptor Pantalla completa. Con él desaparecen las barras de Android de arriba y abajo. Desliza desde el borde y vuelven un momento; después se van solas otra vez.
Sí, en Ajustes hay un tamaño de texto propio para la aplicación. Funciona aparte del ajuste del dispositivo, así que puedes poner Barcodehammer más grande sin cambiar todas tus demás aplicaciones.
Cada pantalla tiene arriba a la derecha un signo de interrogación que te lleva al tema sobre esa pantalla. La ayuda está en capítulos, en el orden en que se hacen las cosas, y se puede buscar.
La misma ayuda está en este sitio, en la página Guía.
No. No hay servidor ni cuenta, y la aplicación no establece ninguna conexión por sí misma. En el archivo de la aplicación sí está el permiso de internet, puesto por la biblioteca de escaneo de Google. La explicación completa está en la política de privacidad.
No. La cámara se usa solo para reconocer códigos. No se guarda ninguna imagen y ninguna imagen sale del dispositivo.